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02/09/2009
Categoria: Miembros RIET


Una de las características del poder es la de generar en muchos de quienes lo ocupan la pretensión de perpetuarse en él. Nada más trágico para tales personas que su pérdida: se quedan con la autoestima baja, se sienten abandonadas por sus antiguos correligionarios, lamentan el no poder usufructuar ya los privilegios y las prebendas de antes. De ahí el empeño de tantos políticos para perpetuarse en el poder. Al defenderse en el Senado, Sarney presumió de llevar allí ¡55 años!

La cuestión del poder adquiere relieve con el surgimiento de la ciudad-Estado, a inicios del 4º milenio a.C., que es cuando el ser humano comienza a desprenderse del ciclo de la naturaleza. Ya no basa su identidad en los vínculos comunitarios de la sociedad agraria. Se personaliza su consciencia, se hace señor de su propio destino, libre de las mutaciones ecológicas que antes causaban en él  la sensación de fatalidad.

La vida, como fenómeno biológico, adquiere progresivamente  contornos históricos. El ser humano se percibe como sujeto, actor social, dotado de conciencia de  la responsabilidad y capacidad de interferir en los rumbos de la naturaleza. Las previsiones ya no dependen sólo de la recogida y la extracción; surge la actividad productiva. El mundo deja de ser una realidad dada; pasa a ser transformado y construido.

La fundación de la ciudad-Estado, al invertir la relación del ser humano con la naturaleza, le hace percibir que ya no es él quien debe adaptarse a ella sino que es ella la que debe someterse a la voluntad de él. La invención del ladrillo, tal como lo comprueba el episodio de la torre de Babel (Génesis 11), le permite al ser humano fabricar la base material del mundo. La producción en serie le libra de los condicionamientos ambientales y climáticos.

De ese modo se altera la función de la divinidad, a la que la naturaleza y la humanidad le estaban implacablemente sujetas. Antes los dioses actuaban movidos por fuerzas oscuras que escapaban del control humano. Ahora son vistos como fundamento y reflejo de la jerarquía que caracteriza a la ciudad-Estado. El rey es considerado mediador entre los órdenes celestial y terreno. Él interviene no sólo en la naturaleza sino también en la historia.

A pesar de haber sido revestido de sacralizad, las leyes que promulga ya no proceden de la imposición de los dioses. Son obra humana, susceptible de limitaciones y errores, interpretaciones y cuestionamientos. Y la muerte, encarada hasta entonces como inevitable degradación o accidente dictado por el ciclo de la naturaleza, pasa a ser mirada bajo la óptica de la tragedia.

La historia del rey sumerio Gilgamesh ilustra ese atávico apego de muchos al poder. Nos llega a través de la Epopeya, escrita en idioma acadio en una tabla de barro del siglo 8º a.C. Gobernador de la ciudad-Estado de Uruk, en Mesopotamia (actual Iraq), Gilgamesh habría vivido en el 2650 a.C.  La lista sumeria de los reyes lo anota como el quinto de la primera dinastía. Su función mítica se asocia a la nueva visión del poder: el grado supremo al que puede ascender una persona, comparada con los dioses, y la muerte pasa a ser considerada inaceptable, puesto que los dioses no mueren.

Gilgamesh se queja de que, al crear los seres humanos, los dioses los hicieron mortales y se reservaron para sí el privilegio de la inmortalidad. Y se indigna al descubrir que las funciones de poder son perennes, pero que los hombres que las ocupan no.

A su vez, los ciudadanos de Uruk protestan por la tiranía de Gilgamesh. Criticado por sus súbditos, siente la soledad del poder. Necesita de un amigo, un alter ego, que no lo encuentra en Uruk. Entonces se entera, por un cazador, de la existencia de Enkidu, que vive en el desierto y comparte la vida de los animales salvajes. Es el hombre que andaba buscando. Se enfrentan las dos violencias: la de la naturaleza (Enkidu) y la de la ciudad-Estado (Gilgamesh). Éste envía una comitiva a Enkidu con la misión de traerlo desde el mundo rural al mundo urbano.

Después que Enkidu hiciera un trato con una ramera, los animales del desierto ya no ven en él a un igual y pasan a temerlo. Como sucede en muchos mitos, incluso en el Génesis, es la mujer la que introduce al hombre en el discernimiento y en la vida civilizada. Enkidu encuentra a Gilgamesh al entrar en la ciudad y surge entre ambos una profunda amistad. Unidos, se sienten tan fuertes que desafían a los dioses. La alianza entre ellos refuerza el apego al poder. La perennidad se asocia a la omnipotencia. Pero Enkidu enferma y muere. Sucede lo imprevisto.

Gilgamesh, solitario, se indigna y se niega a aceptar la muerte. Se convierte en “el gran hombre que no quiere morir”, dice el texto. Decide marchar y aprender con Uta-napishti -único sobreviviente del diluvio- la receta de la vida sin fin. El poderoso no admite que la muerte lo destrone del poder.

Shamash, el dios Sol, le advierte: “Tú nunca encontrarás la vida sin fin que buscas”. Gilgamesh no se conforma con encontrar sólo, después de la muerte, un estado de inanición y de sueño sin fin. Uta-napishti insiste ante Gilgamesh para que éste admita no merecer de los dioses el privilegio de la inmortalidad. El poder lo puede todo, excepto evitar que los poderosos sean “derribados de sus tronos y, por la muerte, despedidos con las manos vacías”, como canta María en el Magnificat (Lucas 1,46-55).

 QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 53 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco,  memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores.

Asesor de movimientos sociales, camo las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 45 años. En los años 2003 y 2004 fue asesor especial del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.

Traducción de J.L.Burguet

Promovido por: Mare Terra
23/04/2009
Categoria: Cambio climático


El “Día de la Tierra” se celebra hoy, en todo el mundo, con un planeta "que también está en crisis". Así lo explica Naciones Unidas, quien señala al mismo tiempo que para lograr este compromiso son precisas actividades concretas en las que se involucren las autoridades estatales y municipales, la sociedad civil, así como organizaciones ambientales no gubernamentales, con las aportaciones y esfuerzos de niños, jóvenes y adultos.

Desde organizaciones ecologistas de todo el mundo, hasta la propia NASA participan en el evento. Concretamente, la agencia norteamericana del espacio abrió hace una semana en su portal una votación para que los internautas eligieran la mejor observación planetaria desde el espacio, de la agencia norteamericana, en sus cincuenta años de investigación. En este sentido, la NASA hará públicos los resultados  de las votaciones, coincidiendo con la celebración de esta jornada.

En España, asociaciones ecologistas, vecinales, de consumidores, sindicatos, plataformas ciudadanas, organizaciones sociales y de desarrollo, en representación de muchos ciudadanos preocupados por el cambio climático, se han unido en la redacción del manifiesto por el “Día de la Tierra”, “Por el cambio climático: comienza la cuenta atrás”. "Pedimos que se de a la lucha contra el cambio climático la prioridad y la urgencia necesaria para evitar que a la crisis financiera se sumen los impactos del calentamiento global, con graves consecuencias ecológicas, sociales y económicas", solicitan los distintos grupos sociales.

Concretamente, las organizaciones sociales representarán una parodia contra el cambio climático, mañana miércoles frente al Congreso de los Diputados, donde los participantes invocarán al dios Cronos para que explique a los gobernantes "ciegos" las consecuencias de no actuar frente al Cambio Climático.

Además, nuestra entidad, Mediterrània -CIE también estará presente en el Congreso de los Diputados el próximo día 12 de Mayo. Ángel Juárez, el presidente de la organización ha sido invitado para hablar sobre la situación actual del cambio climático en España, ante la comisión Mixta del Congreso.
 


AÑO CLAVE

Según los ecologistas, este año es "clave" en la lucha contra el cambio climático. De hecho apuntan al mes de diciembre, durante el que se tomarán las decisiones que configurarán el marco global que regirá los compromisos que asuman países para luchar contra este problema, en la COP 15 o próxima cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático.

En este sentido, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés) en su último informe señala que la temperatura media de la Tierra ha subido 0,74 grados centígrados en los últimos cien años.

Igualmente, confirma que esos impactos son provocados por la actividad humana y pueden mitigarse estabilizando los gases de efecto invernadero, de modo que se superen los dos grados centígrados de incremento de la temperatura global, respecto a la época preindustrial, usando para ello las tecnologías actualmente disponibles.

Según los expertos, en España este aumento de los termómetros ha sido "aún mayor" y ello se ha traducido en que los glaciares han reducido su extensión y las olas de calor, sequías y los cambios abruptos de temperatura y precipitaciones sean cada vez mayores. "Es también perceptible una menor disponibilidad de recursos hídricos. Todos estos factores están teniendo ya graves consecuencias para sectores importantes de la economía como el agrario y el turístico", añaden.

Por su parte, el ministerio de Medio Ambiente, tiene prevista la presentación de los datos de reciclado 2008, con motivo de la celebración del 'Día de la Tierra', cuyo lema este año es 'La generación verde'.

 

Promovido por: Frei Betto
20/04/2009
Categoria: General


Cuando participé en el Foro Económico Mundial para América Latina, el 15 de abril, en Rio de Janeiro, pregunté: ante la actual crisis financiera, ¿se trata de salvar al capitalismo o a toda la humanidad? La respuesta es aparentemente obvia. ¿Por qué entonces el adverbio de modo? Por una sencilla razón: no son pocos los que creen que fuera del capitalismo la humanidad no tiene futuro. ¿Pero acaso tuvo pasado?.

En cerca de 200 años de predominio del capitalismo el balance es excelente si consideramos la calidad de vida del 20% de la población mundial que vive en los países ricos del hemisferio norte. ¿Y el restante 80%? Excelente también para bancos y grandes empresas. Sin embargo, ¿cómo explicar, a la luz de los principios éticos y humanitarios más elementales, estos datos de la ONU y de la FAO: de seis mil quinientos millones de personas que habitan hoy el planeta, casi cuatro mil millones viven por debajo de la línea de pobreza, de los cuales mil trescientos millones por debajo de la línea de la miseria. Y 950 millones sufren desnutrición crónica.
 
Si queremos sacar algún provecho de la actual crisis financiera debemos pensar en cómo cambiar el rumbo de la historia y no sólo cómo salvar empresas, bancos y países insolventes. Debemos ir a la raíz de los problemas y avanzar lo más rápidamente posible en la construcción de una sociedad basada en la satisfacción de las necesidades sociales, de respeto a los derechos de la naturaleza y de participación popular en un contexto de libertades políticas.

El desafío consiste en construir un nuevo modelo económico y social que ponga las finanzas al servicio de un nuevo sistema democrático, fundado en la satisfacción de todos los derechos humanos: el trabajo decente, la soberanía alimentaria, el respeto al medio ambiente, la diversidad cultural, la economía social y solidaria y un nuevo concepto de riqueza.

La actual crisis financiera es sistémica, de civilización, y exige nuevos paradigmas. Si el período medival tuvo como paradigma la fe y el período moderno la razón, el posmoderno no puede cometer la equivocación de erigir el mercado en paradigma. Estamos todos en medio de una crisis  que no es solamente financiera, sino también alimentaria, ambiental, energética, migratoria, social y política. Se trata de una crisis profunda, que pone en jaque la forma de producir, comerciar y consumir. El modo de ser humano. Una crisis de valores.

Desacelerado el marasmo financiero, es inútil que los gobiernos traten de convertir el dinero del contribuyente en tabla de salvación de conglomerados privados insolventes. La crisis exige que se encuentre una salida capaz de superar el sistema económico que agrava la desigualdad social, favorece la xenofobia y el racismo, criminaliza los movimientos sociales y genera violencia. Sistema que se empeña en priorizar la apropiación privada  de los beneficios por encima de los derechos humanos universales, la propiedad privada por encima del bien común, e insiste en reducir a las personas a la condición de consumidores y no en promoverlas a la dignidad de ciudadanos.
 
Hay que transformar la  ONU, reformada y democratizada, en un foro idóneo para articular las respuestas y soluciones a la crisis actual. Urge implementar mecanismos internacionales de control del movimiento de capitales, de regular el libre comercio, de poner fin a la supremacía del dólar y a los paraísos fiscales, y asegurar la estabilidad financiera a nivel mundial.
 
No encontraremos salida si no nos damos cuenta de que nuevos valores deben ser rigurosamente asumidos, como volver moralmente inaceptable la pobreza absoluta, en especial bajo la forma de hambre y desnutrición. Es necesario construir una cultura política de compartir los bienes de la Tierra y de los frutos del trabajo humano, y pasar de la globocolonización a la globalización de la solidaridad.
 
Las Metas del Milenio, y en especial los siete objetivos básicos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, de 1995, deben servir de base a un pacto para una nueva civilización: 1) Escolaridad primaria universal.  2) Reducción inmediata del analfabetismo de adultos en un 50%.  3) Atención primaria de salud para todos.  4) Eliminación de la desnutrición grave y reducción de la moderada en un 50%.  5) Servicios de planificación familiar.  6) Agua potable al alcance de todos.  7) Créditos a bajo interés para empresas sociales.
 
La experiencia histórica demuestra que el hacer efectivas esas metas exige transformaciones estructurales profundas en el modelo de sociedad que predomina hoy, de modo que se puedan reducir significativamente las profundas asimetrías entre naciones y las desigualdades entre personas.

Promovido por: Víctor Casaus
20/04/2009
Categoria: Miembros RIET


Los días pasan veloces, como siempre. O más, por el cúmulo de acontecimientos locales, regionales y planetarios que se suceden con ritmo creciente. Desde las agresiones ambientales ocasionadas por los incontrolables cambios climáticos hasta las noticias muy recientes, casi de ahora mismo, sobre el fin de algunas restricciones impuestas a Cuba por anteriores gobiernos norteamericanos y los vientos de esperanza y/o incertidumbre que soplan sobre las relaciones entre nuestro país y el vecino poderoso del Norte –todo esto, además, en tiempos de crisis económica mundial que amenaza con golpear, seguir golpeando, las expectativas de vida de una parte considerable de la población del planeta.

En medio de ese ritmo estremecido, estremecedor, tocan también tareas menores, como el cierre de este boletín Memoria, que quiere cumplir con los cronogramas que nos hemos propuesto y, al mismo tiempo, no sobrepasar el peso que las ediciones electrónicas admiten o aconsejan. Para terminar esta edición urgente es que se escribe esta crónica ecológica y cardenalicia, al filo de una medianoche en la que el calor ha vuelto por sus fueros en esta Habana silenciosa de abril.

El tema de la crónica sería el II Encuentro de Escritores por la Tierra, organizado por la Fundación Mediaterrania de Barcelona y la Universidad Veracruzana. Allí coincidimos, durante cuatro días, Silvio Rodríguez y yo, que llegábamos desde Cuba, con escritores, artistas, ecologistas, promotores culturales, periodistas, convocados para debatir sobre Agua y biodiversidad y rendir homenaje a los ochenta años de Ernesto Cardenal, uno de los poetas mayores de la lengua en nuestros días. Los trabajos sobre el tema ambiental, con énfasis en la necesidad de preservar el agua en el planeta y defender su carácter de bien común frente a la codicia de las transnacionales, llevaron a la aprobación de la Declaración de Veracruz, que compartimos aquí con los lectores de ese Boletín Memoria.

A lo largo de los días del Encuentro, que se celebró desde el 19 al 27 de marzo, se desarrolló un programa cultural intenso y extenso que incluyó el cine y la poesía, el pensamiento y la fotografía, la danza y la canción. En las pantallas pasaron las imágenes y las voces de los poetas (Eliseo Diego, Juan Gelman, Hamlet Lima Quintana, el propio Cardenal) en documentales dirigidos por Jorge Denti y Modesto López. El impresionante anfiteatro natural de la Universidad Veracruzana fue el escenario propicio para iniciar los momentos culminantes de esta auténtica fiesta de la cultura con un espectáculo de hermosas raíces latinoamericanas.

Allí encontramos Silvio y yo a hermanos distantes y cercanos como Luis Enrique y Carlos Mejía Godoy, que trajo a los de Palacagüina para llenar de nostalgia todos los entornos con la poesía popular de la Misa campesina, y Pedro Meyer, uno de los grandes cronistas y artistas del lente de nuestra época que inauguró una exposición dedicada a Ernesto Cardenal con imágenes del poeta y de los combatientes sandinistas a los que Pedro acompañó documentando aquel asalto a la utopía que fue la Revolución sandinista. La letra manuscrita de Cardenal en la pancarta de la entrada y en el catálogo para recordar nos advierte que “sobre todo estas fotos están llenas de esperanza y de la sonrisa de un país nuevo que está naciendo, estas fotos expresan el gozo de hacer una revolución”.

Para homenajear la vida y la obra de Ernesto llegó también otro hermano común, Eduardo Germán Hughes Galeano (según rezaba en el programa general del Encuentro), ese fabulador  cronista indetenible que recibió junto al poeta el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Veracruzana y fascinó a centenares de estudiantes en un conversatorio memorable mientras presentaba Espejos, su libro más reciente.

La palabra de estos dos hermanos en la poesía y la lucha por la justicia, la igualdad y la libertad nos ha acompañado a lo largo de estos años, preguntando, respondiendo y haciéndonos nuevas preguntas sobre el bicho humano que somos y sobre los caminos recorridos y por recorrer para lograr la verdadera independencia de nuestras tierras americanas y de la gentes luchadoras, imperfectas y maravillosas que las habitan. Por eso llegamos Silvio y yo a Xalapa a finales de marzo, para homenajear la poesía de Ernesto que alumbró nuestras búsquedas tempranas y retó a la imaginación desde los difíciles territorios de la sencillez y la autenticidad. Los poetas de nuestra generación compartimos desde muy temprano una admiración declarada por aquel sacerdote en jeans y sandalias, capaz de oficiar un recital de poemas en la Casa de las Américas, a la luz de unas velas traídas con urgencia en medio de un apagón no planificado. Y de ofrecer mediante el montaje de textos diversos, en tiempos bien difíciles para la Isla, su opinión sobre nuestra realidad revolucionaria en un libro de testimonios, sincero, crítico y desprejuiciado, que ayudó mucho entonces a desbrozar caminos de comprensión y despertó la solidaridad en gentes de buena voluntad en otras tierras del mundo.

De aquella poesía se alimentó la nuestra. Y de su imagen, recordada ahora nuevamente en las fotos de Pedro Meyer, con cotona, gorra o boina durante la ofensiva sandinista contra Somoza, rescatamos una verdad no descubierta totalmente hasta entonces: que se podía ser revolucionario también de esa manera, que se podían sentar a una misma mesa (a discutir sus diferencias ideológicas o a soñar sus sueños comunes de libertad) los barbudos Carlos Marx y Jesucristo, como nos contaría, de alguna manera, después Wichy Nogueras en algunos de sus poemas inolvidables.

Por eso llegamos en marzo pasado a Xalapa para agradecer a Ernesto por su poesía y por su ejemplo. Por eso nos alegramos ahora, cuando incluimos en este Memoria la noticia jubilosa de que ha recibido el Premio Internacional Pablo Neruda. Por eso esta es una crónica ecológica y cardenalicia, como llamamos alguna vez a aquellos  poemas –coloquiales, conversacionales, exterioristas– con los que quisimos contar, compartir, multiplicar nuestra nostalgia del futuro. Que todavía sentimos.

Promovido por: Carlos Ernesto García
25/02/2009
Categoria: Poesía


Carlos Ernesto García es un salvadoreño, miembro de la RIET, escritor, poeta y corresponsal de prensa en España. Autor del libro de poesía Hasta la cólera se pudre y A quemarropa el amor, del libro de viaje en tono novelado El Sueño del Dragón, del reportaje Bajo la Sombra de Sandino, así como del poemario La maleta en el desván (inédito). Su poesía ha sido traducida al inglés, chino, portugués e italiano.

Los poemas siguientes forman parte de su último libro La maleta en el desván:

 

PROHIBIDO AMOR

El neón golpea un cuerpo desnudo
que armonioso gira
alrededor de una barra.

Lascivas las miradas
la persiguen
queriéndola alcanzar
y devorarla.

Corren el ron y la cerveza.
Suenan Luis Miguel y Ricky Martin.
El liguero de la bailarina
se inunda en dólares.

Ella sonríe y piensa:
en la leche de sus hijos
en el alquiler que no ha pagado
en que ya es muy tarde
en que tiene sueño.
 

UNA CRUZ DE VELAS

Sus pies desnudos
se balancean con la brisa de octubre.
En la oscuridad un rumor de hombres
que apenas pueden distinguirse
por las brasitas de los cigarrillos.

Una anciana de rodillas
coloca varias velas sobre la tierra
formando con ellas una cruz
que iluminan el cuerpo del ahorcado.

Durante toda la mañana
lo había visto angustiado
buscando una vaca perdida.
Descalzo y sin camisa.
Gritando hasta enronquecer.

Lo conocía bien.
Algunas madrugadas
él me brindaba en un huacal
la primera sangre de la res
que degollaba al amanecer.
Para que creciera fuerte y recio
decía con su voz joven y alegre.
¡Tan fuerte!
¡Tan recio!
como el árbol de amate 
como la cuerda de maguey
que en su desesperación
encontró adecuados
para colgar su garganta.
 

DESFILE MILITAR

Una mañana cualquiera.
Aburridos
bajo el aplastante sol del trópico.
Agotando insaciables
nuestros cigarrillos
de marca barata.
Sentados como de costumbre
sobre los escalones de cemento
que dan a la vieja iglesia del pueblo
nos entretenemos
contando camiones
tanquetas y un río
de guardias nacionales
con destino a la masacre.
 

CIUDAD DE HIERRO

Ahora sé que eres vulnerable.
Que pueden tocar tu corazón
y derrumbarte.

Sé que no sólo es abatible
el verde en la montaña
el árbol en la sierra.

Sino también tú
ciudad de hierro
donde apenas sí germinan
las hojas de la hierba.

                                       Hong Kong,  China,  2008.

Promovido por: Ignacio Martínez
21/01/2009
Categoria: Poesía


Parece que durmieran
pero no duermen
ni sueñan
ni pueden despertarse.
Están allí,
envueltos
como recién nacidos
pero no nacen.
Parece que miraran
que rieran
que esperaran
pero no miran
no ríen
no esperan.
Sólo pueden morir
y mueren.
Tienen la esperanza de vivir
si no los matan
pero los matan
y aunque parezca que duermen
están muertos.


Ignacio Martínez (Uruguay)

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