Las conclusiones extractadas del Primer Encuentro de Escritores por la Tierra dieron lugar a este documento que constituye el pilar principal de la Red Internacional de Escritores por la Tierra. Firmado por más de cien escritores, científicos, creadores y líderes mundiales, el “Manifiesto de Solentiname” recoge una extensa relación de propuestas y metas en materia de medio ambiente, cooperación para el desarrollo y derechos humanos.
En nombre de la palabra
“En nombre de la palabra, de nuestra palabra, de la palabra de todos, hoy deseamos exhibir, aquí y ahora, la realidad de un planeta que se destruye, que navega a la deriva en el mar de la globalización, el deterioro ambiental y la violación de los derechos humanos.
Al calor de esta aldea global llamada Tierra, donde habitamos 7.000 millones de almas, de vidas, de semejantes, de mundos heterogéneos, consumimos por encima de la capacidad de reproducción de la naturaleza, cosechando lo suficiente para alimentar la población mundial, aunque paradójicamente, casi la mitad padece hambre; consumimos irresponsablemente y en algunos lugares ya no hay agua potable para todos, mientras las rentas y las desigualdades aumentan de una forma alarmante.
Las cifras enormes, de los expertos economistas del Fondo Monetario Internacional, se alejan de nuestra pequeña vida diaria, de nuestra cotidianidad.
La mayoría de las personas cierra los ojos a la autodestrucción y vive una vida frenética, de consumo, regida por una lógica que depreda la Tierra y expolia sus riquezas, la misma que establece clases y somete a los pueblos.
Porque el vínculo entre pobreza y medio ambiente, derechos humanos y conservación de nuestro entorno, existe, es real. El desarrollo sostenible conlleva un desarrollo humano equivalente, en el que la educación, la cultura y el conocimiento han de ser los principales pilares, asociados a la igualdad de oportunidades, la justicia social y el desarrollo, del que está privada una parte importante de la humanidad.
Y es en este desarrollo sostenible, donde la mujer es llamada a jugar un papel decisivo, ya que la liberación de la naturaleza y de la humanidad vendrá impulsada por una feminización del mundo, un mundo al que también le debemos exigir justicia social, prudencia ecológica, eficiencia económica y respeto a los derechos colectivos de los pueblos indígenas.
Es necesario, ya, dejar de ser meros espectadores y reescribir el mundo. Y en este empeño, los Escritores por la Tierra estamos comprometidos en la participación activa que haga brotar la conciencia responsable.
Debemos utilizar el patrimonio propio y común: la palabra y el arte, para abrir caminos y alzar la voz en pro de una reflexión de alcance planetario, sobre la vida que queremos para nosotros y para nuestros hijos.
Porque en un planeta finito, el crecimiento infinito no es posible, tenemos que levar anclas y reconducir el futuro de nuestra nave Tierra, la Pachamama, la madre naturaleza, Gaia.
Y “Porque el agua es Vida y la Tierra es Madre”
En este Primer Encuentro de Escritores por la Tierra, hoy demandamos acciones reales, encaminadas a:
