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18/03/2013
Categoria: General


Por Ángel Juárez Almendros, Presidente de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

Los gurús de los números se atrevieron a aventurar la crisis económica pero jamás adivinaron la otra crisis, que nos acecha y es peor aún que la primera, que nos lleva a la deriva moralmente: la crisis de valores.
Ésta no llega sola. Con el cambio de ciclo que se está produciendo en toda la sociedad y que ha reubicado a las personas en sus clases sociales, agrandando la brecha entre la clase baja y la alta para despedazar a la media, vemos escenas jamás pensadas hace tan solo cuatro o cinco años.

Las zonas de restaurantes siempre concurridas antes de la crisis están ahora vacías mientras los mercadillos ambulantes donde se vende ropa y comida, y que antes parecían lugar de encuentro para gente de bajo poder adquisitivo, son ahora las plazas más concurridas por la gran mayoría de la población. En el centro de las ciudades los comercios tradicionales mantienen a parte de sus plantillas de trabajadores que atienden, todos a la vez y con la máxima simpatía, a los clientes que cruzan la puerta dispuestos a gastarse la mitad de la mitad de lo que antes era normal.
 
Y estas situaciones, vividas tanto por quien vende como para quien compra, porqué ambos sufren la crisis, me lleva a recordar la palabras de Jaime Gil de Biedma en su poema “De vita beata” que empieza hablando de un país ineficiente y acaba anhelando vivir como un noble arruinado entre las ruinas de su inteligencia.

Transportadas las palabras del poeta al contexto actual todo está muy claro bajo mi punto de vista. Debemos enriquecer nuestra mente y nutrir nuestro espíritu ante la pobreza de lo material que no nos debe ahogar como personas. Y por eso es necesario crear, alimentarnos leyendo e intentar ahuyentar las malas sensaciones escribiendo como terapia, escuchando música, paseando por la naturaleza y viviéndola, desconectando de muchas formas. Yo lo hago desde hace mucho tiempo y me funciona, me sirve y me alivia en muchos momentos.

El ejercicio de soltarse, desnudarse y compartir no es fácil pero os garantizo que da muchas satisfacciones. Las primeras a nivel personal porqué compruebas tus capacidades de reflexión. Y después porqué te das cuenta que tus palabras y tu valentía de compartirlas se traducen en un mensaje que otras muchas personas que te leen acaban compartiendo al coincidir con él. Sé que en nuestra actual sociedad, cada vez más insolidaria, es cada vez más difícil que las personas mostremos por fuera aquello que sentimos por dentro pero soy de los que piensa que hay que darse más libertades personales antes de autocensurarnos. No me sirven las excusas de las persones que no quieren escribir porqué creen que lo hacen mal o por el miedo a que otros se rían de ellos. Quiero que volvamos todos a aquellos tiempos de adolescencia donde llenábamos nuestros diarios personales pero que ahora compartamos lo que pensamos desde la madurez de los años.

Hay que ser siempre valientes y atrevernos a decir las cosas como nos salgan. No importa si riman o no, si el lenguaje es el menos adecuado, siempre que nuestras palabras salgan del corazón. Estos días he visto como algunas personas cercanas me mostraban sus poemas que hasta ahora guardaban con mucho secretismo y no compartían con nadie. Y sus palabras me han llegado, me han conmovido por su sinceridad, provocando que les haya reclamado en voz alta que compartan sus pensamientos con el mundo.

Sí. Es cierto como decía antes que uno se desnuda cuando escribe pero no debe temer a nada ante la posibilidad de compartirlo por qué os aseguro que muchas personas que leerán lo que escriben, acabaran compartiéndolo. Escribid todos lo que tenéis dentro, haced esa terapia personal tan urgente y necesaria, dejad a un lado las debilidades y los miedos, las vergüenzas y el pánico al miedo escénico. Aplicad la coherencia moral con vosotros mismos y lanzaos a ese vacío que se acabará llenando de palabras e ideas compartidas. Como dijo el gran Cela en su momento: para escribir sólo hay que tener algo que decir.

¿Os vais a quedar callados?


18/03/2013
Categoria: General


Por Frei Betto
El papa Francisco -nombre adoptado por el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio al ser elegido nuevo jefe de la Iglesia Católica- tendrá que hacerle frente a difíciles retos. Los mayores serán el imprimir colegialidad al gobierno de la Iglesia y reformar la Curia Romana.
Para moverse en ese nido de cobras tendrá que remover a presidentes de congregaciones (que en el Vaticano equivalen a ministerios) y nombrar para dirigirlas a prelados que por ahora viven fuera de Roma y son, por tanto, virtualmente inmunes a la influencia de la “familia curial”, que es quien de hecho ejerce el poder en la Iglesia.

Para modificar la estructura monárquica de la Iglesia Francisco tendrá que repensar el estatuto de las nunciaturas, valorar más a las conferencias episcopales y al sínodo de los obispos y, quién sabe, crear nuevas instituciones, tales como un colegio de laicos capaz de representar a la Iglesia como Pueblo de Dios y no como una sociedad clericalizada pretendidamente perfecta.

No sería raro que dentro de poco el nuevo papa convocara su primer consistorio, elevando al cardenalato a obispos y arzobispos de los cinco continentes, y quizás incluyendo a sacerdotes y laicos, los llamados “cardenales in pectore”, que no son de conocimiento público.
Tal iniciativa debiera incluir al actual arzobispo de Rio de Janeiro, dom Orani Tempesta, pues parece haber incongruencia en el hecho de que la arquidiócesis carioca no tenga desde hace años un cardenal titular, como lo tiene São Paulo. Sobre todo considerando que Rio acogerá en julio próximo la Jornada Mundial de la Juventud, en la que estará presente el nuevo pontífice.

La imagen de la Iglesia Católica está manchada hoy día por escándalos sexuales y fraudes financieros. No esperemos del nuevo papa actitudes demasiado valientes mientras Benedicto 16 le haga sombra en el área del Vaticano. Pero sería una irresponsabilidad que el papa Francisco no abriera, al interior de la Iglesia, un debate sobre la moral sexual.
En este tema son muchas las cuestiones que necesitan ser profundizadas, comenzando por la selección de los candidatos al sacerdocio. Ya hay una instrucción de Roma a los obispos para que no sean aceptados jóvenes notoriamente afeminados, lo cual me parece una discriminación incompatible con los valores evangélicos. Equivale a impedir el ingreso a la carrera sacerdotal de candidatos heterosexuales dotados de una masculinidad digna de Don Juan.

El problema no es cuestión de apariencia sino de vocación. Si la Iglesia pretende ampliar el número de sacerdotes necesariamente tendrá que retomar el ejemplo de sus dos primeros siglos y distinguir vocación al sacerdocio y vocación al celibato.

Quienes se sientan en condición de abstenerse de la vida sexual (puesto que sólo a los ángeles les es dado prescindir de la sexualidad) deben abrazar la vida monástica, religiosa, mientras que algunos de ellos se conviertan en sacerdotes para el servicio comunitario. Y al clero diocesano le sería permitido escoger la vida matrimonial, como sucede en las iglesias ortodoxa y anglicana y entre los pastores de las iglesias protestantes.

El camino más corto y más sabio sería que el papa admitiera la reinserción de los sacerdotes casados en el ministerio sacerdotal. Son miles; se calcula en unos cien mil en todo el mundo. Muchos quisieran volver al servicio pastoral con derecho a administrar los sacramentos, incluyendo la  eucaristía.

La medida más innovadora sería permitir el acceso de las mujeres al sacerdocio. No hay precedentes en la historia de la Iglesia, excepto en los países socialistas en que, clandestinamente, algunos obispos no muy preparados ordenaron mujeres, cuyo sacerdocio, al hacerse público, no fue reconocido por Roma.

En los evangelios se citan mujeres notoriamente apóstolas, aunque no figuren en la lista canónica de los doce apóstoles. En Lucas 8,1 constan los nombres de mujeres pertenecientes a la comunidad apostólica de Jesús: María Magdalena, Juana, Susana “y otras varias”.
La samaritana (Juan 4) fue apóstola en el sentido riguroso del término, o sea la primera persona que anunció a Jesús como Mesías. Y María Magdalena la primera testiga de la resurrección de Jesús.

Facilitar a las mujeres el acceso al sacerdocio implicaría modificar uno de los puntos más anacrónicos de la ortodoxia católica, que todavía considera a la mujer ontológicamente inferior al varón. Es la famosa pregunta en una clase de teología: ¿Puede un esclavo ser sacerdote? Sí, cuando sea libre, pues en cuanto hombre goza de la plenitud humana. Pero la mujer, al ser inferior al varón, está excluida de ese derecho, pues no tiene la plenitud humana.

Al nuevo papa se le  presentan otros desafíos, como el diálogo interreligioso. En los últimos pontificados Roma ha dado pasos significativos para mejorar las relaciones del catolicismo con el judaísmo, yendo el papa a visitar el muro de las lamentaciones en Jerusalén y eliminando la tacha de que los judíos fueron los asesinos de Jesús.

Pero ha retrocedido en relación con los musulmanes. En su visita a la universidad de Regensburg, en Alemania, en el 2006, Benedicto 16 cometió la torpeza de citar una historia del siglo 14, según la cual el emperador bizantino le pide a un persa que le muestre “lo que Mahoma trajo de nuevo, y usted encontrará sólo cosas inhumanas, como su orden de extender por la espada la fe que predicaba”. Aunque la intención del papa fuera condenar el uso de la violencia por medio de la religión -en lo que la Iglesia fue maestra por medio de la Inquisición-, la comunidad islámica, con razón, se sintió ofendida.

Al visitar los Estados Unidos en el 2008 Benedicto 16 estuvo en una sinagoga de Nueva York, pero no visitó ninguna mezquita, lo que habría demostrado su imparcialidad y su apertura a la diversidad  religiosa, además de darle un mentís al prejuicio estadounidense de que musulmán rima con terrorista.

Hay que profundizar también el diálogo con las religiones  de Oriente, como el budismo y las tradiciones espirituales de la India. Y buscar un mayor acercamiento a los cultos animistas de África y a los ritos indígenas de América Latina.

Ha llegado la hora de que la Iglesia Católica admita la pertinencia de  las razones que provocaron la ruptura con las Iglesias Ortodoxas y la de Lutero. Y, en un gesto ecuménico, buscar la unidad en la diversidad, de modo que se pueda dar testimonio de una sola Iglesia de Cristo.
Habría que reconocer, tal como propone el concilio Vaticano 2°, que las semillas del Evangelio fructifican también en las denominaciones religiosas no cristianas, o sea que fuera de la Iglesia Católica sí hay salvación.

El papa Francisco tendrá que optar entre los tres dones del Espíritu Santo ofrecidos a los discípulos de Jesús: sacerdote, doctor o profeta. Siendo un sacerdote como Juan Pablo 2°, tendremos una Iglesia orientada hacia sus propios intereses como institución clerical, con laicos tratados como ovejas sumisas y con desconfianza frente a los desafíos de la posmodernidad.

Al ser un doctor como Benedicto 16,  el nuevo pontífice reforzaría una Iglesia más maestra que madre, en la cual la preservación de la doctrina tradicional importaría más que insertar a la Iglesia en los nuevos tiempos en que vivimos, incapaz de ser, como san Pablo, “griego con los griegos y judío con los judíos”.

Asumiendo su munus (rol) profético, como Juan 23, el papa Francisco se empeñará en una profunda reforma de la Iglesia, para que a través de  ella resplandezca la palabra y el testimonio de Jesús, en el cual Dios se hizo uno de nosotros.

“Habemus papam!” Ya sabemos quién es: Francisco. Primera vez  en la historia que un papa adopta el nombre de aquel que soñó que la Iglesia se derrumbaba y le tocaba a él reconstruirla. El tiempo dirá en qué quedó todo.

18/03/2013
Categoria: General


Por Leonardo Boff, teólogo
La grave crisis moral que atraviesa todo el cuerpo institucional de la Iglesia ha hecho que el Cónclave eligiese a una persona con autoridad y coraje para hacer reformas profundas en la Curia romana y presidir la Iglesia en la caridad, y menos en la autoridad jurídica debilitando a las Iglesias locales. Fue lo que señaló Francisco en su primera alocución. Si sucede eso, será el Papa del tercer milenio e iniciará una nueva “dinastía” de papas venidos de las periferias de la cristiandad.

La figura del Papa es tal vez el mayor símbolo de lo sagrado en el mundo occidental. Las sociedades que por la secularización exiliaron lo sagrado, la falta de líderes referenciales y la ausencia de la figura del padre como aquel guía, orienta y muestra caminos, concentraron en la figura del Papa estos viejos anhelos humanos, que se podían leer en los rostros de los fieles que estaban en la plaza de San Pedro. En ese espíritu, rompió los protocolos, se sintió como uno más del pueblo, pagó la cuenta de su albergue, fue en un automóvil corriente a la Iglesia de Santa María Mayor y  conserva su cruz de hierro. 

Para los cristianos es irrenunciable el ministerio de Pedro como aquel que debe «confirmar a los hermanos y hermanas en la fe», según lo dispuesto por el Maestro. Roma, donde están enterrados Pedro y Pablo, fue desde el principio, la referencia de unidad, de ortodoxia y de celo por las demás Iglesias. Esta perspectiva la acogen también otras Iglesias no católicas. El problema es la forma como se ejerce esta función. El Papa León Magno (440-461), en el vacío de poder imperial, tuvo que asumir el gobierno de Roma para enfrentar a los hunos de Atila. Tomó el título de Papa y Sumo Pontífice, que eran del Emperador, e incorporó el estilo de poder imperial, monárquico y centralizado, con sus símbolos, vestimentas y estilo palaciego. Los textos referidos a Pedro, que en Jesús tenían sentido de servicio y de amor, se interpretaron al estilo romano como estricto poder jurídico. Todo culminó con Gregorio VII, que con su Dictatus Papae  (la dictadura del Papa) se arrogó para sí los dos poderes, el religioso y el secular. Surgió la gran Institución Total, obstáculo a la libertad de los cristianos y al diálogo con el mundo globalizado.

Este ejercicio absolutista siempre fue cuestionado, sobre todo por los reformadores, pero nunca se suavizó. Como reconocía Juan Pablo II en su documento sobre ecumenismo, este estilo de ejercer la función de Pedro es el mayor obstáculo a la unión de las Iglesias y a su aceptación por los cristianos que vienen de la cultura moderna de los derechos y la democracia. No basta la espectacularización de la fe con grandes eventos para suplir esta deficiencia.

La actual forma monárquica deberá ser reconsiderada a la luz de la intención de Jesús. Será un papado pastoral y no profesoral. El Concilio Vaticano II estableció los instrumentos para ello: el sínodo de los obispos, hasta ahora sólo consultivo, cuando fue pensado para ser deliberativo. Se crearía un órgano consultivo que con el Papa gobernaría la Iglesia. Mediante el Concilio se creó la colegialidad de los obispos, es decir, las conferencias nacionales y continentales tendrían más autonomía para permitir el enraizamiento de la fe en las culturas locales, siempre en comunión con Roma. No es impensable que representantes del Pueblo de Dios, desde cardenales hasta mujeres pudiesen ayudar a elegir un Papa para toda la cristiandad. Es urgente una reforma de la Curia en la línea de la descentralización. Sin duda, lo hará el Papa Francisco. ¿Por qué el Secretariado de las religiones no cristianas no podrían trabajar en Asia? ¿El Dicasterio para la unidad de los cristianos en Ginebra, cerca del Consejo Mundial de las iglesias? ¿El de las misiones en alguna ciudad de África? ¿El de los derechos humanos y la justicia en América Latina?


La Iglesia Católica podría convertirse en una instancia no autoritaria de  valores universales, de los derechos humanos, los de la Madre Tierra y de la naturaleza,  contra la cultura de consumo y a favor de una sobriedad compartida. La cuestión central no es la Iglesia sino la humanidad y la civilización, que pueden desaparecer. ¿Cómo la Iglesia ayuda a preservarlas? Todo esto es posible y factible, sin renunciar en nada a la esencia de la fe cristiana. Es importante que el Papa Francisco sea un Juan XXIII del Tercer Mundo, un «Papa buono». Sólo así podrá rescatar su credibilidad perdida y ser un faro de espiritualidad y de esperanza para todos.
 

13/03/2013
Categoria: General


Camilo Vives, considerado el principal productor del cine cubano y quien trabajó en clásicos de la isla como "Lucía" y "Fresa y Chocolate", falleció en La Habana a los 71 años, según informaron medios oficiales.

Varios medios cubanos reseñan este miércoles que Vives falleció el pasado lunes en la capital cubana, cuando tenía a su cargo la presidencia de la Junta Directiva de la Federación Iberoamericana de Productores de Cine y Audiovisuales (FIPCA).

La carrera de Vives comenzó en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), entidad impulsora del cine nacional tras el triunfo de la revolución cubana en 1959, y en los años 70 empezó a dirigir sus estudios de producción. A partir de 2001, se hizo cargo de la Productora Internacional del ICAIC, desde donde impulsó varias coproducciones para proyectos cubanos.

Su trabajo como productor está ligado a más de 130 obras e incluye unos 40 largometrajes de lo mejor del cine cubano, incluidas cintas de Tomás Gutiérrez Alea como "La última cena" (1976), "Fresa y Chocolate" (1993) y "Guantanamera" (1995).

Participó en proyectos de otros reconocidos realizadores de la isla como Fernándo Pérez - "La Vida es silbar" (1998) y "Suite Habana" (2003)- y Humberto Solás, para quien produjo "Lucía" (1968), "Miel para Oshún" (2001) y "Barrio Cuba" (2006).

Su nombre está asociado a otras cintas como "Habana Blues", del español Benito Zambrano, "Boleto al paraíso" del cubano Gerardo Chijona, y "Tres veces dos", que en 2004 supuso el debut en largometraje de los jóvenes realizadores cubanos Pavel Giroud, Lester Hamlet y Esteban Insausti.

13/03/2013
Categoria: General


Los restos del poeta y premio Nobel, Pablo Neruda, serán exhumados finalmente el 8 de abril, con el fin de esclarecer si fue envenenado.

El chileno, que murió en septiembre de 1973, algunos días después del golpe de Estado de Augusto Pinochet, podría haber sido víctima de un envenenamiento y no de un empeoramiento del cáncer de próstata que padecía como explica la versión oficial.

En 2011, el secretario personal del poeta aseguró que a Neruda se le inyectó un misterioso líquido pocas horas antes de su muerte.

Neruda, que murió el 23 de Septiembre de 1973, solo 12 días después del golpe de Estado contra su amigo el presidente socialista, Salvador Allende podría haber sido asesinado por motivos políticos, según confirman otros testimonios recientes. La medida se habría tomado para evitar que el poeta se marchara al exilio o pudiera convertirse en un poderoso aliado de la oposición a la dictadura.

El juez Mario Carroza ha reabierto la causa para comprobar esta versión alternativa es cierta. El Partido Comunista de Chile está igualmente convencido de que Neruda fue asesinado.

La justicia chilena ha revisado recientemente las circunstancias de otras muertes ocurridas durante la dictadura. Por ejemplo, los restos del propio Salvador Allende fueron exhumados el pasado mayo para determinar si se suicidó o fue asesinado el 11 de septiembre de 1973. Finalmente un informe médico dictaminó que se trató de un suicidio.

 

13/03/2013
Categoria: General


Pese a la amenaza que supone la piratería y la incertidumbre que siempre plantea el futuro, España está preparada para liderar el sector de contenidos digitales de un mercado formado por 400 millones de hispanohablantes. Esa es, al menos, la conclusión a la que se ha llegado en la primera edición de «Cultura en Red», un encuentro celebrado en Madrid en el que se analizaron las posibilidades de negocio que plantea la convergencia entre cultura y tecnología.

En el transcurso de la jornada intervinieron representantes de los sectores editorial y audiovisual, como el consejero delegado de Vocento, Luis Enríquez, el vicepresidente del Grupo Planeta, José Creuheras, el presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE), Pedro Pérez, o la directora general de desarrollo digital de Prisa Noticias, Rosalía Lloret.

Creuheras, encargado de pronunciar el discurso de apertura de la jornada ante la ausencia de José Manuel Lara, presidente de Planeta, señaló que «la piratería es un robo», aseguró que «los poderes públicos deben velar por la propiedad intelectual» y recomendó «penas de cárcel para quienes ponen el material robado en la Red». En presencia de Teresa Lizaranzu, directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro, Creuheras dejó claro que, en su opinión, «la Comisión Sinde ha resultado insuficiente y debe haber animado a los infractores, pues su número se ha duplicado en el último año» y solicitó «seguridad jurídica para garantizar el buen funcionamiento del mercado».

Por su parte, Luis Enríquez manifestó que «necesitamos un entorno jurídico confortable y asegurador, que sea el editor quien decida dónde, cuándo y por cuánto pone a disposición del usuario sus contenidos» y destacó el liderazgo de los «viejos periódicos» en el «nuevo entorno digital». Durante su intervención en una de las mesas redondas, el consejero delegado de Vocento realizó una encendida defensa de los «grandes» profesionales de los medios de comunicación y aseguró que la culpa de la piratería la tienen «quienes descargan los contenidos y los ponen» en internet.
Enríquez: «Necesitamos un entorno jurídico confortable y asegurador»

Pedro Pérez, quien coincidió con Enríquez en la mesa y en el planteamiento de sus argumentos, dijo que «ojalá Telefónica y el resto de "telecos" hubieran estado tan preocupadas por la piratería al principio» y señaló que «si hay unas reglas de juego claras como en otros sectores, el entendimiento entre la industria y los consumidores es relativamente sencillo».

Una de las intervenciones más esperadas de la jornada fue la de Alan D. Solomont, embajador de Estados Unidos, quien destacó el abanico de oportunidades que se abre para España en el mercado digital estadounidense. A juicio de Solomont, «España es un país líder en comercio e inversiones y puede ser el socio que necesita América», pero los Gobiernos deben proteger los derechos de autor «para asegurar que exista un juego limpio». «No se trata sólo de números, sino de gente que vive de sus ideas y de sus creaciones y que hacen uso de internet como herramienta para desarrollar dicha creatividad», sentenció el embajador.

Como era de esperar, uno de los temas que surgió en las conversaciones entre los asistentes fue el de la nueva «Lista 301» de países piratas para Estados Unidos, que se conocerá el próximo 15 de abril. España logró salir de la famosa «lista negra» en 2012, pero tanto la reciente recomendación de la industria cultural estadounidense para su reingreso, como los datos del Observatorio de Piratería de la Coalición de Creadores, hacen temer lo peor a la industria. En este sentido, Teresa Lizaranzu quiso tranquilizar a los allí presentes durante su intervención en una de las tertulias al afirmar que «la propiedad intelectual sigue existiendo y es una manera de fomentar la innovación y la creatividad».

Como broche a la jornada, se presentó el estudio «Europa Digital: Diversidad y Oportunidad. Implicaciones para España», elaborado por la consultora independiente Enders. Alice Senders, encargada de exponer las conclusiones de dicho estudio, destacó el amplio mercado potencial (400 millones de hispanohablantes) para la oferta digital de contenidos españoles, y puso el acento en cómo, con una acción adecuada contra la piratería, la industria creativa podría contribuir a la recuperación económica de España.

Informa: www.abc.es

 

 

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