Por Frei Betto
El mundo en que vivimos está movido por relaciones internacionales en las que destacan estadistas, ministros, organismos supranacionales y sobre todo el capital. El flujo y reflujo del dinero determinan el destino de las naciones. Con frecuencia se olvida el protagonismo de los pueblos en el escenario mundial. Ellos son siempre las grandes víctimas.
En la fase monopolista del capital, entre los siglos 15 y 19, el orden mundial estaba dirigido por potencias coloniales como España, Inglaterra y Francia. Se calcula que, sólo en América Latina y el Caribe, la presencia colonial dejó un rastro de al menos 18 millones de indígenas muertos. Otras fuentes calculan 100 millones (Población originaria, 1500. Eric Toussaint: La Mundialización desde Cristóbal Colón hasta Vasco da Gama).
En busca de mano de obra necesaria para la acumulación de capital se estima que cerca de 12 millones de africanos fueron secuestrados en sus tierras y esclavizados en el sur de los EE.UU., en el Caribe y en América Latina.
Los que sobrevivieron al genocidio colonial y se reprodujeron en el territorio americano asumieron el protagonismo de las luchas coloniales que propiciaron, a partir de 1810, la independencia de América Latina y el Caribe. Sin embargo no se constituyeron en beneficiarios de las luchas emancipatorias que implantaron en nuestro continente la república y la democracia, salvo algunos ensayos de poder popular, como sucedió en el Haití gobernado por antiguos esclavos; en el Paraguay anterior a la guerra promovida por la Triple Alianza; en Cuba a partir de 1959 y, ahora, en las Constituciones que incorporan los derechos de los pueblos originarios y afrodescendientes, como sucede en Venezuela, Ecuador y Bolivia.
En su fase imperialista el capitalismo, en su lucha por mercados, promovió dos guerras mundiales. La primera creó las condiciones para el ascenso del nazismo y del fascismo y llevó a los EE.UU. a la bancarrota en 1929. La segunda forzó la migración de 60 millones de personas y causó la muerte de 72 millones, el 2% de la población mundial de la época. A todo ello súmense los traumas físicos y sicológicos causados por las guerras, las secuelas de los campos de concentración, la desarticulación familiar y los esfuerzos de adaptación a la vida civil de los soldados sobrevivientes.
Las víctimas que escaparon del holocausto, los comunistas europeos y los guerrilleros de los países ocupados fueron los protagonistas de la derrota del nazifascismo y los sujetos del orden mundial bipolar de la posguerra, con el surgimiento de la Unión Soviética.
Can la caída del muro de Berlín en 1989 regresamos a un mundo unipolar bajo la hegemonía del capitalismo que, con su carácter neoliberal, anuló importantes conquistas sociales, introdujo el Estado mínimo y la privatización del patrimonio público, promovió la flexibilización de los derechos de los trabajadores e hizo que la especulación financiera se sobrepusiera a la producción agroindustrial.
Iraq y Afganistán revelan hoy la cara más cruel de ese mundo unipolar en el que los EE.UU. se empeñan en asegurar para sí una preciosa mercancía cada vez más escasa: el petróleo. Murieron en esos países más de un millón de personas, la mayoría civiles, y por la parte del agresor 75 mil soldados usamericanos muertos o heridos.
En América Latina la principal víctima de la hegemonía unipolar es Cuba, sometida al bloqueo económico por los EE.UU., lo que ya le causó un perjuicio superior a los 50 mil millones de dólares.
El pueblo mexicano hoy sabe que fue víctima de la artimaña del Tratado de Libre Comercio firmado con los EE.UU., cuyo fracaso abortó la propuesta usamericana del ALCA. Se decía que los mexicanos alcanzarían la misma renta per capita que los estadounidenses. Hoy la renta per capita de los mexicanos equivale a apenas el 0,32 % de la renta de los canadienses y el 0,25 % de los estadounidenses. La economía mexicana se encuentra totalmente desnacionalizada y cada año cerca de 750 mil mexicanos emigran hacia los EE.UU. en busca de trabajo.
Según la Cepal la pobreza en México era del 39 % de la población antes del Tratado; hoy es del 50.9 %. Otras fuentes estiman el 70 % de la población en condición de pobreza (Ulloa Bonilla, 2007).
A pesar del amplio espectro de pobreza en el mundo, el monopolio mediático del capitalismo infunde en el imaginario popular la incuestionable superioridad del sistema de apropiación privada de los bienes y de la riqueza en su plena consonancia con la democracia y la libertad. A falta de pan, el circo provoca una especie de anestesia en la mente de quienes son las mayores víctimas del sistema.
Basta mirar alrededor para darse cuenta de los efectos del sistema: degradación ambiental, crisis energética, alza de los alimentos, escasez de agua, flujos migratorios, terrorismo, tráfico de drogas, de personas y de armas, manipulación de los medicamentos y de las patentes genéticas, y ahora la crisis económica iniciada en setiembre del 2008 y que afecta duramente al área del euro.
Las elecciones del 2010 en Brasil no pueden ignorar el protagonismo de nuestro país en esta conflictiva coyuntura mundial. Y el derecho a la soberanía y a la autodeterminación de los países de América Latina y el Caribe.
Frei Betto es escritor, autor de “El amor fecunda el Universo. Ecología y espiritualidad”, junto con Marcelo Barros, entre otros libros. www.freibetto.orgm <http://www.freibetto.orgm> - Twitter:@freibetto
Por FREI BETTO
El Brasil es un país cada vez más viejo. De aquí a 20 años la pirámide etaria brasileña va a ponerse cabeza abajo. El número de personas mayores de 80 años crecerá un 6% al año (hoy aumenta un 4% al año), mientras que caerá la fecundidad y la población total comenzará a disminuir. En el 2010 comenzará a disminuir la franja de entre 15 y 29 años. Son datos de la investigación de Ana Amelia Camarano, del Ipea.
En la década de 1980 se creía que la población brasileña llegaría a los 200 millones en el año 2000. Sin embargo hoy somos 190 millones. Debido a la caída de la fecundidad -que hoy es de 1.8 hijos por mujer- sólo alcanzaremos aquella cifra en el 2020. Y en el 2030 el Brasil tendrá 206.8 millones de habitantes. Pero diez años después caerá a 204.7 millones.
Tales cambios tendrán repercusión en la seguridad social, que hoy cubre al 60% de la fuerza laboral del país, aunque sin amparar al 33.2% de los trabajadores informales.
Tendrá efectos también en el mercado de trabajo. Para evitar un número excesivo de parados, el país tendrá que invertir en salud ocupacional y apartar los prejuicios contra el trabajo de los mayores. En algunos países los mayores tienen preferencia en ciertas ocupaciones profesionales.
Las familias grandes, como la mía -8 hermanos- van a quedar para los álbumes de fotos. Hoy la media nacional, tanto entre los ricos como entre los pobres, es de 2.2 hijos por familia.
En Brasil la cantidad de ancianos (21 millones) ya supera a la de niños (19.4 millones). Rio de Janeiro es el estado con mayor índice de personas con más de 60 años (14.9%).
La fecundidad entre jóvenes de 15 a 19 años, creciente hasta el 2000, debido a la erotización de la cultura consumista y a la sexualidad precoz, hoy va en retroceso. Aunque aumenta el número de niñas madres que viven con sus padres o abuelos.
La media nacional de durabilidad conyugal es de siete años. El número de mujeres se amplía en el mercado laboral, de modo que hoy día ellas son responsables del 40% de los ingresos familiares y gobiernan el 43% de las familias brasileñas. Sin embargo, aunque por una parte ellas tienen menos hijos, más ingresos y mayor escolaridad, por otra parte continúan asumiendo, al contrario que el varón, doble jornada de trabajo. La investigación demuestra que la mujer que trabaja emplea 20.9 horas semanales en el cuidado de la casa, mientras los varones le dedican apenas 9.2 horas.
Hacerse viejo se ha convertido en tabú. Una de las causas es la deshistorización del tiempo provocada por la ideología neoliberal, de modo que nos inculca la noción griega de tiempo cíclico, que neutraliza los proyectos históricos y nos mete la idea de perennización del presente; léase: fuera del capitalismo la humanidad no tiene futuro. De ese modo todos queremos morir jóvenes y esbeltos. Es el elixir de la eterna juventud en frascos de virtualidad... ¡Aúpa los ejercicios y las cirujías plásticas!
En mi infancia la niñez era la edad entre 0 y 11 años; la adolescencia entre 11 y 18; juventud entre 18 y 30; adulto se era entre los 30 y los 50; y viejo después de los 50. Hoy día se tiene la impresión de que la niñez va de 0 a los 20 años -cuando se depende excesivamente de los cuidados paternos-; la adolescencia de los 20 a los 40, debido a la inseguridad en las opciones de vida; y joven de los 40 en adelante, aunque se tenga 70 ó 90...
Nadie quiere ser llamado viejo. Por eso se emplean eufemismos: tercera edad, dign/idad, mejor edad (mentira, soy viejo y tuve mi mejor edad entre los 20 y los 30 años). Pero si se trata de adoptar un eufemismo realista sugiero a los mayores que se consideren la camada de la eterna edad, pues ya estamos próximos a ella.
La contradicción es que, mientras aumentan los derechos sociales de los mayores de 65 años -transporte colectivo gratuito, filas exclusivas, descuentos en hospedajes...- se reducen los hábitos de respeto hacia ellos. Es raro ver a un joven que ceda el asiento en el autobús o en el metro a un anciano o que lo ayude a atravesar la calle. Hace días vi a una comercianta negar el sanitario a una señora de más de 80 años.
No hay nada más ridículo que los viejos que se niegan a aceptar las señales de la vejez y buscan todo tipo de tratamiento estético para encubrirlas. Olvidan que la jovialidad no es una cuestión de apariencia sino de cerebro. Conozco personas achacosas con apenas 30 años y personas juveniles con 92, como es el caso de mi madre, que lee dos periódicos diarios, sigue el noticiero de la televisión y participa en un movimiento de reflexión y solidaridad.
Hay que saber envejecer con sabiduría. Ya los antiguos, como Aristóteles, nos prescribían la receta: amistades, ejercicios físicos, alimentación sana y cultivo de la espiritualidad.
Envejecemos irremediablemente cuando dejamos de soñar con los ojos abiertos.
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Frei Betto es escritor, autor de "Acuario negro" (cuentos), entre otros libros.
Por FREI BETTO
El depuesto presidente de Honduras, José Manuel Zelaya, regresó a su país y se asiló en la embajada de Brasil en Tegucigalpa. El gobierno de Itamaraty tiene la obligación de acogerlo y garantizarle su integridad fÍsica y política. Zelaya, por su parte, tiene el deber de respetar las normas que rigen las representaciones diplomáticas.
El mismo Brasil que dio refugio a los generales Stroessner y Oviedo, de Paraguay, no puede ahora favorecer a los militares golpistas de Honduras y entregar a Zelaya a las fieras. Sería igualmente una afrenta a la tradición hospitalaria del Brasil el repatriar a Cesare Battisti a las cárceles italianas.
América Latina vive su mejor momento desde hace décadas: con excepción de Honduras, no hay dictaduras militares en el continente; los gobernantes neoliberales, fieles a los recetarios del FMI y del Banco Mundial, fueron rechazados por el voto popular; hoy tenemos gobiernos democrático-populares que se compromoeten a promover reformas de las estructuras por la vía pacífica y democrática.
¿Cuál es lo nuevo en América Latina? Samuel Huntington, relator de la Comisión Trilateral -nefasta conspiración imperialista de la década de 1970-, admitió que en nuestro continente la democracia, como el figurín que agrada a la Casa Blanca, sólo duraría si excluyese la participación de la parcela del pueblo.
Lo nuevo es que los excluidos -indígenas, peones, sin tierra, negros, desempleados, familias de bajos ingresos- ahora insisten en su protagonimo político. Prueba de ello es que un metalúrgico gobierna el Brasil, un indígena Bolivia, un ex guerrillero Nicaragua, una ex presa política Chile, otro ex preso político Uruguay, un sociólogo de izquierda Ecuador, un militar revolucionario Venezuela, un periodista apoyado por ex guerrilleros El Salvador, un ex obispo de la teología de la liberación Paraguay.
No se sabe qué hay de nuevo en Dinamarca, pero es cierto que hay algo nuevo en torno a la línea del Ecuador. De los 34 países de América Latina, en 15 hay presencia, en sus gobiernos, de políticos alineados con el Foro de São Paulo, organismo que desde hace décadas articula en el continente grupos y partidos de izquierda y/o progresistas.
Los países de la región tratan de crear mecanismos de intercambio comercial y de unidad política, como Alba, Unasur, Telesur, el Banco del Sur. Solamente los gobiernos de Colombia y de Perú desentonan en este proceso, sumisos todavía a la dependencia yanqui.
Ahora el desafío es evitar que los gobiernos progresistas sean anexados por el neoliberalismo. Es necesario que América Latina, que alberga al único país socialista del mundo, Cuba, tenga conciencia de sus potencialidades. Mucho antes de que los Estados Unidos crearan sus primeras universidades, Harvard y William&Mary, ya funcionaban la de San Marcos en Perú y la de Santo Domingo en la República Dominicana. Por cierto, ambas fundadas por la Orden Dominicana.
Sin embargo entre nosotros, ahora, la escolaridad media es de 7 años, y de cada 10 estudiantes de enseñanza media sólo 1 la termina. La mortalidad infantil promedio en el continente es de 50 por cada 1000 nacidos vivos, mientras que en Asia es apenas de 10.
Es decepcionante constatar la avidez que ciertos gobernantes latinoamericanos demuestran ante las ofertas del mercado de armas. Nuestros principales enemigos, los que debieran ser combatidos duramente, son todavía el hambre, la falta de salud, de educación, de vivienda y de cultura.
Si los actuales gobernantes democrático-populares no fueran capaces de emprender las reformas prometidas en sus campañas, y se dejaran envolver por el canto de las sirenas neoliberales, alentados por partidos conservadores interesados solamente en mantener parcelas de poder, la desigualdad social, todavía insultante, servirá de caldo de cultivo para el resurgimiento de conflictos armados.
La decepción de los pobres, además de la desesperación que origina en casos personales, engendra semillas de revolución cuando adquiere carácter social.
En Brasi la entrada de Marina Silva, ex ministra del Medio Ambiente, en la lucha presidencial puede significar una alerta y una promesa. La alerta es que el gobierno de Lula resultó positivo pero no lo suficiente como para implementar reformas estructurales y promover el desarrollo sustentable.
La promesa: que es posible asegurar la gobernabiblidad gracias al apoyo de los movimientos sociales, sin ceder a lo que queda de más arcaico, corrupto y conservador en la política brasileña.
Pere Casaldáliga , destacado miembro de la RIET, uno de los catalanes más insignes y galardonado con el Premio Mare Tierra que entrega anualmente Mediterrània, ya ha recibido este galardón oficialmente en Brasil, lugar dónde hace años que vive. En la última edición de los Reconocimientos Ones Mediterrània, celebrada en Port Aventura, el obispo Casaldáliga no estuvo presente por problemas de salud y fue un compañero de la Asociación Araguaia que apoya a las causas del obispo el encargado de recoger el premio y hacérselo llegar en persona. Angel Pujol, amigo y compañero de Casaldáliga, le entregó hace pocos días el Reconocimiento y una carta de agradecimiento que el Presidente de Mediterrània, Ángel Juárez, dirigía al obispo catalán. La imagen que acompaña este escrito muestra el momento en que Casaldáliga lee la carta de Juárez mientras es observado por Ángel Pujol.
Este premio, el Mare Terra, le fue otorgado a Pere Casaldáliga, entre otros méritos, por sus esfuerzos como ideólogo de la Teoría de la Liberación, según la cual la iglesia ha de estar incondicionalmente junto a los opresos e implicarse en su lucha contra la injusticia. También porque en su tarea como misionero al Brasil ha trabajado junto con las comunidades más pobres del país y ha apoyado a los indígenas y campesinos sin tierra, con los que ha colaborado para la transformación socioeconómica del Mato Grosso brasileño. También hace falta recordar su valioso papel como escritor y poeta, el cual le ha llevado a desarrollar una extensa producción literaria, de ensayo y poética, en catalán, castellano y portugués. Casaldáliga es uno de los miembros más destacados de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.
Como subraya Bertolomé Campos de Queiros, todo lo que existe -esta publicación, el ordenador, la silla en que me siento, la habitación en que me encuentro- fue fantasía en la mente humana antes de hacerse realidad. De ahí la fuerza de la literatura de ficción. También ella fue fantasía en la mente del autor y remite al lector a una realidad onírica que le permite encarar la vida con otros ojos. La fantasía impulsa todos nuestros gestos, actitudes y opciones.
La ficción funciona como un espejo que hace que el lector trascienda la situación en que se encuentra. El texto revela el contexto e impregna al lector de pretextos, de motivaciones que lo envuelven, aquel entusiasmo de que hablaban los griegos antiguos, estar poseído por los dioses, por energías anímicas que nos devuelven a lo mejor de nosotros mismos.
Toda ficción, narrativa o poética, es descubrimiento, revelación. Somos polifacéticos y, al leer, una de nuestras identidades emerge por fuerza del encantamiento suscitado por la quintaesencia de la obra de ficción: la estética. La literatura de ficción no tiene que ser de izquierda o de derecha. Tiene que ser bella. Hacer de la ficción un tablado de causas es aprisionarla en una camisa de fuerza, transformándola en un espejo que no refleja al lector, sino que refleja al autor y su proselitismo.
La ficción no tiene que ser comprometida, el escritor sí, tiene el deber ético de comprometerse con la defensa de los derechos humanos en este mundo tan conflictivo y desigual.
En el prólogo del evangelio de Juan, uno de los textos más poéticos de la Biblia, sólo comparable al Cantar de los Cantares, se dice que “el Verbo se hizo carne”. En el arte literario la carne -la creatividad del autor- se hace verbo Instaura la palabra, que organiza el caos.
En el Génesis, Yahvé crea el universo por el poder de la palabra. Él se hace palabra, manifestación que nos remite, como en la obra de ficción, a la trascendencia (el autor sobrepasa la cotidianidad o le imprime nuevo carácter), a la transparencia (el texto refleja lo que está contenido entrelíneas), a la profundización (la narrativa o el poema nos invita a algo más profundo de lo que percibimos en la superficie de la realidad).
Leer ficción es una experiencia extática -estar en sí y fuera de sí. Somos elevados a lo imaginario, inducidos a una experiencia de catarsis, oxigenando nuestra psiquis. La estética nos imprime un nuevo modo de encarar las cosas. Como recuerda Mario Benedetti, la literatura no cambia el mundo, pero sí cambia las personas. Y las personas cambian el mundo.
La estética literaria nos envía a lo no dicho, a la esfera del deseo, suscitándonos sueños, proyectos, utopías, del encuentro con el príncipe encantado (Blancanieves) al reencuentro amoroso con la opresiva figura del padre (La metamorfosis, de Kafka, y Labor arcaica, de Raduan Nassar). Como señala Aristóteles, la poética completa lo que le falta a la naturaleza y a la vida. El arte no se satisface con el estado fáctico del ser. Nos invita a la diferencia, a la desemejanza, a cambiarse. Suscitar en niños y en jóvenes el hábito de la lectura es librarlos de la vida anodina, superficial, fútil, y educarlos en el diálogo frecuente con personajes, relatos y símbolos (la poesía) que habrán de dilatar en ellos la virtud de la alteridad, de una relación más humana consigo mismo, con el prójimo, con la naturaleza y, quizás, con Dios.
QUIÉN ES FREI BETTO
El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 53 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores.
Asesor de movimientos sociales, camo las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 45 años. En los años 2003 y 2004 fue asesor especial del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.
Traducción de J.L.Burguet
Padrenuestro
Padre nuestro que estás en el cielo y eres nuestra Madre en la
Tierra, amorosa orgía trinitaria, creador de la aurora boreal y de los
ojos enamorados que enternecen el corazón. Señor contrario al
moralismo desencarnado y guía del camino peregrino de las hormigas de mi jardín.
Santificado sea tu nombre grabado en los girasoles de inmensos ojos dorados, en el enlace del abrazo y en la sonrisa cómplice, en las partículas elementales y en la candidez de la abuela al servir la
sopa.
Venga a nosotros tu Reino para saciarnos el hambre de belleza y
sembrar reparto donde hay acumulación, alegría donde reina el dolor, sabor a fiesta donde campea la desolación.
Que se haga tu voluntad en las sendas desnortadas de nuestros pasos, en los ríos profundos de nuestras intuiciones, en el suave vuelo de las garzas y en el beso voraz de los amantes, en la respiración atosigada de los afligidos y en la furia de los vientos convertidos un huracanes.
Así en la Tierra como en el cielo, y también en el núcleo de la materia oscura y en la garganta abisal de los agujeros negros, en el grito inaudible de la mujer acongojada y en el prójimo visto como distinto, en los arsenales de la hipocresía y en las cárceles que congelan vidas.
Danos hoy nuestro pan de cada día, y también el vino embriagador de la mística alucinada, la valentía de decirle no al propio ego, el dominio vagabundo del tiempo, el cuidado de los desheredados y la ausencia de temor de los profetas.
Perdona nuestras ofensas y deudas, la altivez de la razón y la acidez de la lengua, la avidez desmesurada y la máscara con que cubrimos nuestra identidad, nuestra ofensiva indiferencia y nuestro reverencial servilismo, la ceguera ante el horizonte desprovisto de futuro y la inercia que nos impide hacerlo mejor.
Así como nosotros perdonamos a quien nos ha ofendido y a nuestros deudores, los que nos provocan con orgullo y convierten en envidia nuestra tristeza de no poseer el bien ajeno, y a quien, ajeno a nuestra supuesta importancia, se cierra a la inconveniente intromisión.
Y no nos dejes caer en la tentación ante el porte suntuoso de los tigres de nuestras cuevas interiores, de las serpientes atentas a nuestras indecisiones, de los buitres depredadores de la ética.
Mas líbranos del mal, del desaliento, de la desesperanza, del ego inflado y de la vanagloria insensata, de la insolidaridad y de la endeblez del carácter, de la noche desprovista de sueños y de la obesidad de convicciones insustanciales.
Amemos.
Ave María latinoamericana
Ave María / grávida de las aspiraciones de nuestros pobres, / el Señor está contigo, / bendita eres entre los oprimidos, / benditos los frutos de liberación / de tu vientre.
Santa María, madre latinoamericana, / ruega por nosotros / para que confiemos en el Espíritu de Dios, / ahora que nuestro pueblo asume la lucha por la justicia / y en la hora de construirla en libertad, / para un tiempo de paz. / Amén.
Oración del pájaro
Señor, vuélveme loco, irremediablelmente loco / Como los poetas sin palabras para sus poemas, / Las mujeres poseídas por el amor prohibido, / Los suicidas repletos de valor ante el miedo de vivir, /Los amantes que hacen del cuerpo la explosión del alma. /Dame, Señor, el don fascinante de la locura Impregnado en el rostro miserable del pobre de Asís, / Según las películas dionisíacas de Fellini,/ Resplandeciente en las telas polícromas de Van Gogh, / Presente en la lucha oscura de Lampião / Quiero la locura explosiva, sin la amargura / De la razón ética de las personas saciadas en la noche por la TV,/ De la satisfacción de los funcionarios fabricantes de informes, /De los deberes de los clérigos vacíos de amor, /De los discursos políticos ciegos al futuro. / Haz de mí, Señor, un loco / Embriagado por tu amor, / Marginado del papel de los hombres serios, / Para poder aprender la ciencia del pueblo, / En nupcias con la Cruz que sólo la Fe entiende, / Como un loco a otro loco.
QUIÉN ES FREI BETTO
El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 53 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales, camo las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 45 años. En los años 2003 y 2004 fue asesor especial del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.
Traducción de J.L.Burguet
